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Cuando alguien nos habla de acudir a terapia psicológica nos da un vuelco el corazón. Inmediatamente pensamos que nos están diciendo que tenemos un problema grave, o que “estamos locos” y que nos van a mirar mal porque eso nos etiqueta como personas débiles o con carencias.

¿Por qué está mal visto “ir a terapia”?

 

Pero lo cierto es que acudir a terapia psicológica es como acudir a un fisioterapeuta por una contractura en la espalda; o como acudir a un podólogo, a un dentista, o al médico de cabecera. Si hay algo en nuestro cuerpo o mente que nos produce un malestar, simplemente acudimos al profesional de referencia para que con sus conocimientos nos ayuden a eliminarlo.

 

 

Pero, acudir a estos profesionales y tomar sus indicaciones como hábitos los consideramos saludables y beneficiosos. Pero, ¿por qué? Básicamente, porque no tienen  ningún estigma asociado. Además, de estar  bien vistos por la sociedad.

Aunque, la razón principales es porque no llevan el apellido “terapia” o “terapéutico”.

 

¿Qué significa terapéutico?

 

Etimológicamente hablando, terapéutico es la suma de dos componentes griegos:

 

– El verbo “therapeuein”, que puede traducirse como “cuidar”.

 

– El sufijo “-tico”, que es equivalente a “relativo a”.

 

Es decir, que cualquier actividad o conducta que realicemos para cuidar nuestra salud podría considerarse terapéutica.

Acudir a Yoga, a Pilates, al gimnasio, realizar entrenamientos de cualquier tipo de deporte, escalada o artes marciales, entre otros, encajarían perfectamente en esta definición. Y es que con su práctica contribuimos a cuidar nuestra salud física. Son, al fin y al cabo, grupos terapéuticos con un fin preventivo en materia de salud física.

 

Pero atender solo nuestra salud física es quedarnos cortos. Debemos cuidar y atender también nuestra salud mental, porque son un conjunto, un todo.

La una sin la otra no tienen sentido.

 

Un compromiso para con nosotros mismos.

 

Por ello, acudir a un grupo terapéutico relativo al cuidado y bienestar de nuestra salud mental es un compromiso que adquirimos para con nosotros mismos, para con nuestro bienestar. Al hacerlo nos implicaríamos de forma activa para con nuestro desarrollo personal. Además, lo haríamos compartiendo el camino con otras personas también implicadas en el cuidado de su salud.

 

Atender de forma activa a nuestras emociones, a nuestro autoconcepto, a nuestra autoestima, nuestro desarrollo personal y nuestro bienestar mental es una forma de autocuidado que todos deberíamos incluir en nuestra vida. Para que esta sea más plena y adquirir recursos y estrategias que nos permitan afrontar aquellas circunstancias vitales más adversas o incómodas. 

 

Múltiples opciones

 

Existen muchos tipos de grupos terapéuticos. Algunos, por ejemplo, son muy específicos y consisten en generar entornos que permitan a las personas expresar y compartir sobre acontecimientos comunes o hechos traumáticos; como accidentes, muertes de familiares o procesos de enfermedades

 

Por otro lado, también hay grupos más generales donde se abordan temáticas relativas a cuestiones más universales, como las emociones.

 

Los primeros están más orientados a procesos de curación y sanación y los segundos a la prevención.

 

¿Qué nos vamos a encontrar en un grupo terapéutico?

 

Para empezar, un grupo de personas con un interés común guiadas por uno o varios profesionales.

 

Durante las diferentes sesiones y a través de la puesta en común de nuestras experiencias, actividades y trabajos realizados, iremos percibiendo que no estamos solos en este proceso que se llama vida; que todos pasamos por experiencias similares que interpretamos de manera parecida. Además, nos sentiremos acompañados y dejaremos de lado la sensación de aislamiento que el devenir del día a día nos provoca en innumerables ocasiones.

 

Conclusión

La sociedad en la que nos encontramos nos ha hecho olvidar que somos seres sociales que necesitamos de otros, de su apoyo, de sus experiencias y de distintas perspectivas para ser más fuertes.

Un grupo terapéutico es la oportunidad de encontrar tu tribu, un lugar al que pertenecer.  

 

Si después de leer te han entrado ganas de formar parte de un grupo terapéutico, te dejamos por aquí la información de nuestro grupo dedicado a la gestión emocional. Contáctanos si deseas comenzar a cuidarte.

Escrito por: Alejandra F. Aladro, psicóloga experta en terapia familiar sistémica.

 

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