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Cuando hablamos de personas PAS estamos hablando de Personas Altamente Sensibles o Sensitivas. Pero, ¿qué es ser una persona PAS? ¿Es un trastorno? En nuestro artículo de hoy te acercamos un poco más a este tipo de personas. 

De esta manera podrás conocer un poco más acerca de ellas y las diferentes fases que caracterizan a estas personas. 

¿Qué quiere decir ser una persona PAS?

Estas personas presentan un sistema nervioso particular que les hace funcionar de una manera especial. Es decir, son personas que tienen un sistema nervioso más fino, más desarrollado que la mayoría de la gente. Y, como consecuencia, los individuos con estas características reciben mucha más información sensorial a la vez que una persona con una sensibilidad media. Todo esto se refleja en numerosos aspectos de su personalidad.

 

Es decir, estamos hablando de personas que se muestran más sensibles al entorno y a sus cambios.

 

¿Cuál es su incidencia?

Según las investigaciones, la alta sensibilidad se presenta en mayor o menor grado en torno al 30% de la población

¿Cuáles son sus características?

Aunque resulta complicado definir a las Personas PAS como un grupo homogéneo. Algunas de las características que suelen tener en común estar personas son:

 

  • Viven las emociones con mucha intensidad.
  • Son idealistas y con fuertes convicciones morales.
  • La información que reciben de los sentidos es elevada.
  • Manifiestan interés por el arte y la creatividad.
  • Son pensadores intensos y con ideas recurrentes.
  • Su padecimiento al estrés es mayor al del resto de las personas.

 

¿Ser PAS es sinónimo de trastorno?

Por otro lado, es importante recalcar que ser una persona PAS no implica tener un trastorno o problema psicológico o físico.  Simplemente, significa que se tiene una capacidad más alta en la percepción de los estímulos que se captan a través de los sentidos (olfato, vista, oído, gusto y tacto).

Esto puede tener unos beneficios muy altos si se maneja la situación, pero indudablemente puede ser incómodo o provocar sufrimiento en caso de desconocimiento de la misma.

 

Uno de los hechos que puede provocar mayor sufrimiento en una persona PAS es la sobrecarga emocional.

Las fases de una persona PAS

 

FASE AZUL

 

En esta fase la persona está relajada física y emocionalmente. Hay equilibrio, percibe y lo que capta le facilita información sin llegar a saturarse. Su nivel de energía es alto.

 

FASE VERDE

Es en este momento cuando el sistema de alerta empieza a actuar aunque el individuo no se de cuenta. Aparentemente continua tranquilo, aunque puede comenzar a sentir una sutil incomodidad. Ha desaparecido el equilibrio pero su nivel de energía sigue siendo óptimo.

 

FASE AMARILLA

En esta fase la persona ya se siente incómoda. Pueden aparecer algunos signos de mal humor, su energía empieza a disminuir y puede empezar a sentirse cansada, dolorida o incómoda.

Por fin se toma consciencia de la situación. Y en este momento es cuando se puede actuar: escuchando al cuerpo y haciendo un repaso de lo sentido hasta el momento. Tomar consciencia permite la autoregulación y la imposición de límites.

Buscar un lugar tranquilo con menos estimulación sensorial donde poder concentrarse en la respiración es buena idea. Hay que intentar volver a la Fase azul por todos los medios.

 

FASE NARANJA

En este momento aparece el agotamiento, la ansiedad, la sensación de agobio y las ganas de irse a casa o salir corriendo. Las dificultades de concentración aumentan y se comienza a sentir mucha tensión muscular. La persona ya es totalmente consciente de que ha entrado en un bucle emocional que le va a llevar al límite.  

 

FASE ROJA

La persona ya ha llegado a su límite y la sensación de que va a estallar está presente. El individuo se muestra reactivo emocionalmente hablando. Es decir, el mal humor, la rabia y la irritabilidad guían su forma actuar. Todo es molesto. Su estado de alerta está hiperactivado al estar en fase de supervivencia.

En esta fase el exceso de sobreestimulación es tan alto que se puede llegar a colapsar e, incluso, atravesar un estado de momentánea insensibilidad. 

 

Escrito por: Alejandra F. Aladro, psicóloga experta en terapia familiar sistémica y en psicología emocional..

 

Imagen: Erik Mclean.

 

 

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