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A lo largo de estos días, en nuestras historias de Instagram, hemos visto que diversos colores se asocian con determinadas emociones, sentimientos o sensaciones.

Muchas de vuestras respuestas eran similares y otras eran contradictorias. Esto es algo normal, ya que no conocemos el mismo número de colores que de sentimientos. Por eso un mismo color puede producirnos efectos contradictorios.

 

Y es que…

 

  • Un mismo color puede actuar de diferentes maneras en cada ocasión. 
  • Ningún color aparece solo, sino que está rodeado por otros colores. 
  • El contexto influye en las sensaciones que nos produce. No es lo mismo ver un color en la pared, que en una prenda, en un cuadro o en un mueble.

 

Azul, el color de la divinidad

Tendemos a asociarlo a la simpatía, armonía, amistad y confianza. Todos ellos son sentimientos que nacen con el paso del tiempo y que además generan reciprocidad.

El azul es un color divino, eterno, infinito. Por eso lo relacionamos con todo lo que queremos que permanezca en el tiempo. Y, se simboliza con el agua, apacible, pasiva e introvertida.

¿Sabías que el primer ordenador que consiguió vencer al maestro mundial del ajedrez se llamaba Deep Blue? Es por ello que también lo asociamos con las cualidades intelectuales, la ciencia y la concentración.

 

Rojo de pasión

¿Sabías que el rojo es el primer color que vemos? Pero, lo más curioso aún, es que cuando pides a alguien a que nombre un color de forma espontánea, casi siempre, dice rojo. Intenta probarlo con un conocido a ver qué pasa.

Los niños asocian el rojo con los caramelos y lo dulce. Además, tiene un gran simbolismo tanto con el fuego como con la sangre. Es decir, la vitalidad, sentido existencial.

Aun así, es un color bastante ambivalente. Nos genera tanto sentimientos de amor como de odio.

 

La sabiduría del amarillo

El amarillo es uno de los colores más contradictorios. Tan rápido lo asociamos con la alegría como con los celos o la traición. 

A su vez, lo relacionamos con las cosas ácidas, amargas o refrescantes como la limonada. Y por su intensidad y visibilidad se utiliza en las señales de advertencia.

Sin embargo, en Asia, el amarillo tiene un gran valor ya que se asocia a la felicidad, gloria, sabiduría y armonía.

 

El color de la esperanza

El verde es la naturaleza, es el amor por ella y rechazo por un mundo tecnológico. Pero, además, simboliza la inmadurez y la juventud. Todo aquello que aún tiene que crecer y florecer. Aunque principalmente nos transmite tranquilidad y calma.

¿Sabías por qué se asocia el verde con la esperanza? Porque, al igual que la primavera, la esperanza germina. Es decir, renovación tras un período de carencia.

El verde es el color sagrado del Islam ya que era el color favorito de Mahoma y sus prendas así lo eran. Además, la bandera que concluyó la conquista de la Meca era de este color.

 

El sofisticado negro

Es el color de la muerte, la violencia, la negación pero a la vez del poder, la elegancia y la sofisticación. Se asocia con el luto y en algunos lugares se cree que al vestir de esta manera se evita que esos mismos demonios se lo lleven a uno mismo.

El negro establece la diferencia entre día y noche, invierte todo significado de cualquier color vivo. Pero, asociado con amarillo es la combinación perfecta para el egoísmo y la infidelidad.

¿Sabías que en 1900 los trajes de novia eran negros? Antes, la ropa se reutilizaba mucho más que ahora y comprarse un vestido exclusivo era un lujo que no todo el mundo podía permitirse. Pero, no solo eso, el matrimonio era entonces un negocio, la unión entre dos empresas por así decirlo, por lo que la fría razón y los colores oscuros dominaban en estos tratos.

 

Renacer de blanco

El blanco simboliza el comienzo, la resurrección, la espiritualidad, el renacer. Pero, también la luz, la calma y la paz.

Lo asociamos con el bien, la verdad y la honradez. Así como de la perfección. Todo lo relacionado con lo divino era blanco, estaba bendecido. De ahí que los sacerdotes vayan de blanco.

¿Sabías que en algunas culturas el blanco es el color del luto? Ya que en estas culturas la muerte no significa una despedida definitiva sino una posible reencarnación, como ocurre en Asia.

 

Transformador como el naranja

El naranjo es un árbol increíble ya que de él salen tanto frutos como flores de ahí que se considere símbolo de fertilidad.

No obstante, el naranja también se asocia con la diversión, la sociabilidad y lo llamativo.

Pero, ¿sabías que para China el naranja es el color de la transformación? Es uno de los principios fundamentales del confucianismo, antigua religión China. Mientras que para el budismo es el color de la iluminación, la perfección.

 

La magia del morado

Se le conoce como el color de los sentimiento ambivalentes. Une la sensualidad y la espiritualidad. Y, en la antigüedad era el dolor de los gobernantes, el color del poder.

También se le asocia con la teología, la penitencia y la sobriedad. Y asimismo se le ve como un color extravagante, singular y símbolo de la vanidad. 

Pero o nos engañemos: todos sabemos que es el color de la magia, la fantasía y la transmigración de las almas en el simbolismo indio. El de hacer posible lo imposible.

 

Delicado como la rosa

Se relaciona con el encanto, la cortesía, la ternura erótica, el desnudo. También con lo infantil, lo tierno, suave, pequeño y delicado. Es por excelencia el color de los dulces, al igual que el rojo para los niños.

¿Sabías que se asocia a las ilusiones y los milagros? Y sino piensa en la expresión “un mundo de color de rosa”, demasiado hermoso para ser verdadero.

 

La calidez del hogar 

Como comentamos el marrón se asocia con todo lo asqueroso pero también con lo acogedor, rústico y rural. Ya que en las estancias aporta calidez.

Es el color con el sabor más fuerte. Es el color de lo tostado, de las masas bien horneadas, del café con su aroma intenso, de la cerveza y del cacao puro.

En la Edad Media el marrón era el color de los pobres porque los tejidos que estaban sin teñir eran marrones. Y, posteriormente, tras la Segunda Guerra Mundial, pasó a ser un color apreciado porque solo los más adinerados podían ponerse morenos todos los años en verano. Consituía un símbolo de riqueza, superioridad, el poder viajar a otros países para tomar el sol.

 

El destructor gris

Es el color que representa el aburrimiento, lo anticuado y la crueldad. Nos hace experimentar desgana y tristeza al verlo en prendas.  También se asocia con lo horrible, cruel e inhumano.

Es insensible y al igual que destruye los colores hace lo mismo con los sentimientos. Por ello nos produce horror. Todo lo pagano suele ser gris; como los gnomos, los espíritus de la tierra o los trasgos.

Pero no todo va a ser malo: el gris también se asocia con la razón y una vez unido al azul tiene un gran poder en la ciencia y el conocimiento.

Escrito por: Leyre Villelga Márquez, psicóloga experta en Neuropsicología Clínica y Neuromarketing. Arteterapeuta

 

 

 

Bibliografía

 

Heller E. Psicología del Color: Cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón. 2004.