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Tu salud mental es importante, es la base de tu vida. Y la verdad es que mantenerte sano mentalmente es fácil, si sabes cómo.

 

Pero desconocemos cómo hacerlo ya que nadie nos ha enseñado qué podemos hacer para cuidarla. Tampoco nos han enseñado a identificar los signos que nos han de poner en alerta para tomar medidas más específicas, como por ejemplo acudir a un profesional. 

 

Para ello, vamos a comenzar desterrando mitos sobre las emociones, su concepto y su utilidad. Pero, ¿qué es una emoción?

¿Que es una emoción?

Las emociones son impulsos cerebrales que aparecen escapando a nuestro control. Son impulsos que nos facilitan una información sobre lo que ocurre en nuestro entorno (ya sea interno o externo).

 

 

Mito 1. Las emociones son positivas y negativas

Las emociones no son ni positivas ni negativas. Lo único que hacemos al tratarlas así es generar mucho más estigma en relación a lo que sentimos. Para clasificarlas, preferimos llamarlas agradables (o de acercamiento); desagradables (o de rechazo)

 

La principal función de las emociones es informar.

 

Es cierto que hay emociones más agradables de sentir que otras. Serán aquellas que llamamos agradables. Nos gusta lo que sentimos y queremos que se mantenga.

 

Mientras que otras emociones nos resultan desagradables. Ya que cuando las estamos sintiendo queremos que acaben, que desaparezcan lo antes posible.

 

Todas ellas nos dan una información valiosa y útil. Y es a partir de esta información, donde tomamos control voluntario. Escuchamos, observamos, valoramos y ofrecemos una respuesta.

Mito 2. Si reprimo mis emociones, estas se marchan.

 

Nada más lejos de la realidad. Cuanto más reprimas una emoción, esta acudirá a ti más veces y con mayor intensidad.

 

Las emociones son como esos despertadores que van subiendo el volumen hasta que los apagas. Al principio su sonido es bajo y sutil, pero si no lo apagas, se va elevando hasta poder resultar insoportablemente intenso. No podemos apagar ni acallar las emociones. Debemos escucharlas y observar qué información nos quieren facilitar, para así actuar en consecuencia.

 

Mito 3. Las emociones son permanentes.

 

Las emociones tienen una vida muy corta. Aparecen, informan y una vez que han sido escuchadas, desaparecen para dejar paso a la siguiente emoción. 

Sin embargo, se vuelven persistentes cuando las hemos bloqueado y no nos hemos permitido sentirlas cuando era su momento.

 

Mito 4. Mostrar las emociones es de débiles.

 

Todo lo contrario. Mostrar tus emociones demuestra que estás seguro de ti mismo, de o que sientes. Mostrar lo que sientes cuando lo estás sintiendo, es señal de autoconocimiento, de crecimiento interior y fortaleza.

 

Mito 5. He de estar alegre siempre.

 

Cualquier emoción que permanezca inamovible en una persona está mostrando carencias y dificultades emocionales.

 

Mito 6. Hay emociones que se deben evitar.

 

Por ejemplo, el miedo, la tristeza o el enfado son emociones estigmatizadas. Se cree que expresar este tipo de emociones es algo negativo para la persona. Esto es así, porque son emociones de las que hemos denominado de rechazo y nos resultan incómodas de sentir.

Dejarnos sentir todas nuestras emociones en su momento es un indicador de una buena gestión emocional.

Aunque nos resulten incómodas tanto a nosotros como a los que nos rodean. Además, de que no nos guste mucho sentirlas, nos proporcionan una gran información. 

¿Qué es tener salud mental?

 

Todos somos conscientes de la necesidad de cuidar nuestra salud física: prestamos atención a nuestra alimentación, realizamos actividades físicas para mantenernos en forma o si observamos algún signo de enfermedad, acudimos al médico de cabecera y seguimos sus indicaciones…

 

De esta forma nos aseguramos que nos encontramos en buenas condiciones para poder tener una vida tranquila y estable, que nos permita mantener una calidad de vida, acudir a nuestro trabajo, mantener relaciones sociales y familiares.

Haz de tu salud mental una prioridad.

 

Pero por mucho que cuidemos de la salud física, si desatendemos nuestra salud mental, no podremos conseguir nuestro objetivo. Por muy buen estado físico que tengamos, si nuestra mente, nuestras emociones, sentimientos y pensamientos no están sanos, nos estaremos poniendo trabas a nosotros mismos para poder llevar una vida estable, completa y en calma.

 

 

Cuidando la salud mental

Cuidar nuestra salud mental es clave para nuestro bienestar

Mito 1.Los niños no tienen problemas de salud mental.

 

Existe la creencia de que los niños son inmunes a las dificultades relacionadas con la salud mental. Nos encontraríamos en el mismo supuesto, creer que por el hecho de estar en un periodo determinado del ciclo vital somos inmunes a un catarro o a una indigestión.

 

Al igual que en la salud física, hay determinadas cuestiones que son menos probables en la infancia, pero otras que son exclusivas de esta etapa vital. Abordarlas en este momento, posibilitará una solución y evitaremos una cronificación.

 

Mito 2. Las personas que padecen problemas de salud mental son violentas e impredecibles.

 

Sólo determinados trastornos muy específicos pueden cursar con episodios de violencia e imprevisibilidad, que son evitables si la persona que padece este trastorno está acudiendo a tratamiento.

 

Mito 3. Las personas con necesidades de salud mental no pueden tolerar el estrés de mantener un trabajo.

 

Las personas con necesidades de salud mental tienen la misma capacidad para mantener un trabajo como aquellas personas que no tienen este tipo de necesidades.

 

Cada persona tiene la capacidad para desarrollar recursos de tolerancia al estrés laboral, independientemente de si cursa con alguna enfermedad física o mental. Incluso aquellas que han aprendido a convivir con su enfermedad mental. 

 

Mito 4. Las personas con problemas de salud mental pueden deshacerse de ellos si lo intentan.

 

Existe la falsa creencia que los problemas de salud mental se eliminan con fuerza de voluntad. Es como si creemos que una infección se elimina si creemos firmemente que la estamos eliminando sin tomar ningún medicamento.

 

Mito 5. No hay esperanzas para personas con problemas mentales. 

 

En lado opuesto nos encontramos con aquellas personas que creen que las enfermedades relacionadas con la mente no tienen cura. Usando la misma analogía es como creer que una vez que te has contagiado de una gripe, vas a estar el resto de tu vida con esa gripe.

 

Mito 6. La terapia es una pérdida de tiempo.

 

Principalmente la terapia es un elemento clave dentro del abordaje de los problemas de salud mental.  Ya que, a través de la terapia, nos encontramos con las raíces de la situación. Lo que nos permite generar   recursos y estrategias para hacerle frente generando un crecimiento personal que sólo con medicación no podríamos obtener.

En algunos casos, es cierto, que es necesario el consumo de medicación. Siempre bajo control médico.

 

Mito 7. No puedo hacer nada por una persona con problemas de salud mental.

 

Por ejemplo, podemos acompañar, apoyar, escuchar, convivir, socializar… exactamente igual que con una persona que padece una enfermedad física o está sana.

 

Mito 8. Es imposible prevenir una enfermedad mental.

 

 

Al igual que si hacemos ejercicio, mantenemos una alimentación saludable y mantenemos conductas beneficiosos generamos defensas que nos previenen de enfermedades físicas o que hacen que nos recuperemos más rápido, existen conductas y hábitos que nos protegen de posibles dificultades de salud mental. Acudir a un grupo terapéutico , por ejemplo, es una de los hábitos que podemos adquirir para cuidar de nuestra salud mental.

La prevención es clave para tener un estado físico y mental saludable.

 

 

Escrito por: Alejandra F. Aladro, psicóloga experta en terapia familiar sistémica y en psicología emocional.